París, 4 agosto 1646.
Señorita:
Hace ya semana y media que partió usted, sin que hayamos recibido noticias suyas. Todo el mundo desea saber algo de usted y no sé qué decirles a los que me preguntan; yo mismo, más que los demás, estoy preocupado y sólo puedo dirigirme a usted para pedir noticias. Tengo miedo de que los muchos calores que han hecho y las molestias del coche le hayan perjudicado o debilitado; por ello espero sus noticias con mucha impaciencia y con el propósito de darle gracias a Nuestro Señor, si se encuentra usted mejor que cuando partió.







