París, 8 de julio de 1646
Señor:
Aunque no tengo el honor de [conocerle], me tomo sin embargo la libertad de escribirle [en favor] de la congregación de la Misión y de ofrecerle incondicionalmente los servicios de esta pequeña compañía, con los míos en particular, suplicándole que se digne aceptarlos.
La autoridad que le ha dado el rey, por [disposición] de la divina Providencia, para mantener la suya entre sus [súbditos], conservar los derechos públicos y garantizar los particulares de [cada uno], nos obliga a recurrir a usted en la presente [ocasión], confiando en]a caridad no común con que tan dignamente ejerce su cargo
Somos propietarios en compromiso de varios [impuestos] de Angers, juntamente con el Hotel-Dieu de París, por donación que nos ha hecho el difunto señor comendador de Sillery. Nos han comunicado hace poco que los señores alcalde y magistrados de dicha ciudad han mandado publicar un [arriendo] de impuestos diversos sobre muchas mercancías que entran en la ciudad, especialmente de un nuevo [derecho] sobre el vino, en contra de varios artículos del consejo y del contrato general de dichos impuestos, que lo prohíben expresamente. Esto nos obliga a suplicarle insistentemente que mande borrar del bando promulgado el artículo que habla de ese nuevo impuesto sobre el vino, ya que si tuviéramos que soportarlo, cómo podríamos conservar el contrato de arrendamiento, si hasta el arrendatario se ha visto obligado a ceder de sus antiguos derechos para facilitar la venta de este producto?. Por eso, señor, hará usted un importante servicio a nuestra pequeña compañía, y sobre todo a los pobres de dicho Hospital, al conservarnos lo más seguro y más firme que tenemos y librándonos de un proceso que nos veríamos obligados a intentar contra el consejo, oponiéndonos a esta determinación, lo que nos acarrearía no pocos disgustos.
Vea usted, señor, cómo necesitamos su protección y cuánta obligación tendremos de implorar sobre usted cada vez más la ayuda de nuestro Señor, a quien ruego con todo mi corazón que me ofrezca la ocasión de poder demostrarle los efectos de mi obediencia más perfecta y los testimonios del deseo que siento de ser inviolablemente en su amor señores, su muy humilde y muy obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno superior de la congregación de la Misión
Dirección: A los señores Dehéres y de Bautru, intendentes generales de justicia en Turena.







