París, 4 de julio de 1646
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Aguardaba a tener la dicha de verle por aquí, antes de volver a escribir una vez más, pero como todavía le retienen ahí los asuntos de la Caridad, tendremos paciencia; el gozo que sentiré de poder abrazarle será mayor al ser más deseado y anhelado. Le pido a nuestro Señor que lo devuelva con buena salud, lo mismo que al hermano Gondrée, a quien saludo con todo afecto.
Serán bien venidas esas personas de las que me dice que le van a traer; pero si no se ha comprometido usted de palabra con el que desea venir al seminario de eclesiásticos externos por 200 libras anuales, haga el favor de no invitarle a venir por tan poco. No recibimos a nadie por menos de 250 libras. Si ya se lo ha prometido, in nomine Domini. No hay en todo París pensiones tan baratas como las nuestras, ni donde los pensionistas estén mejor tratados, a pesar de que Dios sabe cuántas fatigas nos cuestan.
Me reservo demostrarle el cariño que siente mi corazón por el suyo, para cuando llegue, ya que las palabras no pueden expresar debidamente todo el consuelo que siento de ser todo suyo, en el amor de nuestro Señor, así como también su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Para entregar al padre Thibault, si está todavía en Saintes.







