Padre:
La señora de Mortemart, al no poder hablar con usted, me ha encargado que le diga que el sacerdote que ocupa el lugar de preceptor de su hijo interinamente irá a verle a usted para que haga el favor de comprobar si es ca paz de dicho cargo; pero ella está temiendo que le diga a usted solamente que va a consultarle sobre la forma en que ha de comportarse, y no es esa su intención.
Sigue cada vez peor nuestra pobre hermana Genoveva. Soy su muy obediente y muy agradecida hija y servidora.
L. DE M.
Sábado







