Es cierto que la enfermedad nos hace ver lo que somos mucho mejor que la salud, y que en los sufrimientos es donde la impaciencia y la melancolía atacan a los más decididos; pero como estas tentaciones sólo dañan a los más débiles, a usted le han aprovechado más que dañado, ya que nuestro Señor le ha robustecido en la práctica del cumplimiento de su voluntad; y esta fuerza se echa de ver en el propósito que usted ha hecho de combatirlas con buen ánimo; espero que todavía se apreciará mejor en las victorias que habrá de alcanzar usted sufriendo desde ahora por amor de Dios, no sólo con paciencia, sino hasta con alegría y con gozo.
Vicente de Paúl, Carta 0827: A Un Sacerdote De La Misión







