Vicente de Paúl, Carta 0819: Nicolas Pavillon, Obispo De Alet, A San Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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Pézenas, 5 de febrero de 1646.

Padre:

A propósito del aviso que ha querido darme sobre los artículos que se asegura han sido pasados por alto en el asunto del señor du Bosquet y que lo convierten en vicioso, he ido a verle esta mañana, al volver de la misa que acababa de celebrar, y me ha asegurado expresamente que, antes de cometer esa clase de bajeza, renunciaría a cualquier obispado. Lo verá usted pronto en París, según creo, donde le hablará a usted más ampliamente de este asunto.

No conozco a ninguna de esas personas que hacen profesión de notable piedad, de las que usted me dice que hay quejas de que trastornan los asuntos de aquí, pues, como me he retirado a los sacerdotes del Oratorio para estar más descansado y libre de compromisos, y tengo por naturaleza un espíritu libre de intrigas, no estoy tan informado de lo que pasa por el mundo.

            Si usted desea saber mi manera de proceder en los asuntos de la asamblea, le diré que, cuando preveo que ha de tratarse alguna cosa de importancia, pienso en ella maduramente delante de Dios en la oración de la mañana y se la encomiendo. Voy a celebrar la misa entonces, y al salir de ella me dirijo a la asamblea y, con el conocimiento que Dios me da, procuro formarme un juicio y lo propongo con el mismo espíritu con que me gustaría haberlo formulado en la hora de mi muerte.

Le enviaré cuanto antes al señor Féret la carta que hay para él en el paquete que usted envió. Permítame, padre, que me tome la confianza de decirle que, antes de sacarlo de la provincia y de apartarlo de nuestro lado, debería pensarlo usted bien, ya que resulta tan útil para el servicio de la Iglesia como podría serlo en otros muchos lugares. Además de un pequeño seminario con 25 eclesiásticos que hemos empezado en Alet hace tres meses, tanto de dentro como de fuera de la diócesis, en donde necesitamos sus servicios, los señores prelados de la asamblea han tomado la decisión de fundar las conferencias de eclesiásticos en sus diócesis, siguiendo nuestro mismo método. Pues bien, si no se queda con nosotros, no sé cómo les podremos ayudar. Y no hablo ya de las reuniones con los eclesiásticos ya ordenados, de las de los ordenandos, de las misiones, visitas y otras obras semejantes que se hacen todos los días y para las que están dispuestos los señores prelados de esta provincia, con tal que se les preste alguna asistencia. Por eso, padre, he creído que era mi obligación advertírselo, más para que pueda usted conocer la situación de este país en lo que se refiere al progreso del reino de Dios, que para obligarle a cambiar sus planes sobre su persona, en el caso de que le parezca esto más ventajoso para el bien de la Iglesia. Considero y miro todo lo que viene de su parte con total sumisión y reverencia y soy con todo mi corazón su muy humilde y muy obediente servidor.

NICOLAS

Dirección: Al padre Vicente, superior general de la Misión, en San Lázaro, París.

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