París, 19 de enero de 1646
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Hace mucho tiempo que estoy pensando en los medios para lograr que todos pasemos por todas las ocupaciones de la compañía; y como a usted le falta la práctica de la predicación y de la confesión y de los demás ejercicios misionales, envío al padre Charles en su lugar, para que usted pueda ir a la misión y forjarse y perfeccionarse en ella. Le ruego, padre, que le proporcione los datos y las normas que usted sigue en el seminario. Le he dicho, lo mismo que a usted, que se contente con explicar familiarmente a un autor, como Binsfeld o Toledo en francés.
¡Ay, padre Sauvage, mi querido hermano! ¡Cuánto le pido a Dios que le dé el espíritu de su Hijo, nuestro Señor, para que pueda derramarlo sobre todas esas almas que su divina providencia ha decidido salvar por medio de su ministerio!
Me había propuesto escribir personalmente a los padres Guérin y Tholard; pero me quitan la pluma de la mano y me obligan a recurrir a un secretario.
Entretanto, le abrazo, postrado en espíritu a sus pies y a los de todos los de la compañía, y soy, padre, su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al padre Sauvage, sacerdote de la Misión, en Annecy.







