15 de octubre de 1645
Padre:
He quedado muy consolado con la bendición que les ha concedido Dios a sus ejercitantes, pero sobre todo por su sabia dirección que, como espero, seguirá siendo la misma, si procede con consejo y con paciencia, que son los medios con que las lecturas de hoy nos dicen que los Romanos dirigían favorablemente su república y sobre todo los que Dios mismo nos ha dejado con su sabio gobierno. No dudo de que el cuidado de la casa, el de la parroquia y otros muchos asuntos le agobiarán, pero acuérdese de que nuestro Señor es la fuerza y la sabiduría de las personas a las que utiliza en semejantes obras y esté seguro de que él obrará en usted de este modo.







