Génova, agosto de 1645
Uno de estos meses, al pasar por estos lugares el padre [Codoing], he sabido que pertenecía a la congregación de la Misión, y he utilizado su ministerio en varios sitios de mi diócesis, donde ha trabajado con mucho fruto y bendición para el servicio de Dios, la salvación de las almas y mi satisfacción particular. Pero como me ha dicho que, para obedecer a sus superiores, deberá dirigirse a París, he accedido a ello, ya que ha enviado usted a otros sacerdotes para continuar lo que él ha comenzado con tanto éxito Hay esperanzas de que podrá establecerse aquí un Instituto tan piadoso para mayor gloria de su divina Majestad. He querido hacerle partícipe a usted de nuestro consuelo espiritual en este caso.







