14 de julio de 1645
El padre… va con buena voluntad. Creo que será conveniente que le busque usted ocupación, no sea que, si la busca él, cambie sus buenas disposiciones. Con algunos espíritus pasa como con las ruedas de molino que dan vueltas sin que haya grano, que se recalientan y queman el molino.
Le ruego expresamente que me escriba sólo a mí las dificultades que tenga, y nunca a las personas de fuera, que perjudicarían y estropearían a los de dentro, si se les cuentan nuestras preocupaciones. No es que lo tema de esa persona con quien usted se ha desahogado hasta ahora; pero no puedo ocultarle ni el desprecio que merece la persona que se pone a contar por fuera sus debilidades, y la compañía en general, ni las habladurías a que esto se presta. En nombre de Dios, padre, ponga atención en esto y no tenga miedo de quejarse de mí ante mí mismo. Ya verá cómo hago buen uso de ello, con la gracia de Dios.







