Padre:
Le suplico muy humildemente, por amor de Dios, que me conceda el honor de poder hablar con usted esta mañana, para una respuesta que me urge darle a mi hijo, que ha de venir a verme hoy, por no haber querido dársela ayer. Si sus asuntos le obligan a salir antes de que pueda yo llegar a su casa, ¿querrá su caridad molestarse en venir por aquí? Me tomo la libertad de hacerle esta humilde súplica, ya que me encuentro en una grave necesidad y soy, en el amor de Jesucristo crucificado, su muy humilde y muy obligada hija y servidora.
L. DE M.
Jueves.
Dirección: Al padre Vicente.







