Vicente de Paúl, Carta 0759: Luisa De Marillac A San Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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[Entre el 21 de septiembre y el 13 de octubre de 1644]

Padre:

La confianza que Dios, nuestro Señor, le ha dado a mi corazón con su caridad es superior al temor que justamente debería sentir por ser tan importuna, al suplicarle muy humildemente que se acuerde de que va acercándose el tiempo para la ejecución de un artículo contenido en la memoria que le envié antes de partir, y también al recordarle los deseos del señor Guillou para el hospital donde está su hermana. Temo que se sienta ofendido si no le damos ninguna respuesta para el tiempo en que deseaba tener a las hermanas, que es para Todos los Santos.

Permítame, mi veneradísimo padre, que le pregunte lo que hemos de esperar de su regreso. ¡Si pudiese darle a conocer mis temores, cuánto me consolaría! Todos se fundan en el sentimiento de verme abandonada por Dios, como creo que he merecido muchos.

Le ruego muy humildemente que me permita hacer el viaje a Chartres durante su ausencia, para recomendarle a la santísima Virgen todas nuestras necesidades y las proposiciones que le hice. Ya va siendo tiempo de que piense un poco en mí, y delante de Dios le digo que el bien de nuestra pequeña compañía exige ese interés.

La semana pasada vino por aquí una señora, viuda de un gentilhombre llamado señor Sigongne, a decirme que venía a ver si podía servir a Dios con nosotras. Todavía se encuentra muy afectada por la muerte de su marido, que la absorbe por completo de todo lo demás. No tiene hijos. No sé si es Dios el que la envía. Me ha dado mucha compasión, al verla tan afligida. Si vuelve, ¿le parece a usted que la tengamos algún tiempo retirada, para que haga unos ejercicios que, dada su situación, le servirán más bien de distración? Me ha parecido que no debía tomar esta resolución sin consultarle antes.

Dios ha permitido finalmente ese viaje sin concederme lo que le había pedido. Le ruego a su divina bondad que lo devuelva pronto con la salud muy renovada. Haga el favor de ponerme unas letras para darme noticias de su salud, ya que me concede usted siempre el honor de creer que nuestro buen Dios quiere que realmente pueda considerarme su muy humilde y muy agradecida hija y servidora.

L. DE MARILLAC

Permítame, padre presentarle los muy humildes saludos de sus hijas, nuestras queridas hermanas, que lo mismo que yo sienten mucho su ausencia.

Está muy enferma sor Ana, la de San Pablo.

Todas empezamos a experimentar que hace mucho tiempo que no hemos tenido la dicha de reunirnos con usted para la conferencia que aguardamos con mucho interés. Para prepararnos a ella, le pedirnos con toda humildad su santa bendición.

Hace nueve meses que quedó viuda esa pobre mujer. Es de buena posición.

Sabe usted bien que, si pasase usted por Beauce, yo aprovecharía el tiempo hasta que usted regresase para hacer el viaje que le he pedido. Por favor, perdóneme las molestias que tantas veces le he dado con este asunto.

Dirección: Al padre Vicente, superior general de los sacerdotes de la Misión.

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