Agosto de 1644.
Sus misioneros continúan enriqueciendo cada vez más el paraíso con las almas que ponen en estado de salvación, enseñándoles el camino para ella y proporeionándoles los medios para llegar allí con sus instrucciones, catecismos, exhortaciones, predicaciones y administración de los sacramentos, con la buena vida que llevan y los buenos ejemplos que dan en todos los lugares adonde van a misionar.
Sólo hay una cosa que lamento, que son muy pocos en relación con la gran extensión de nuestra diócesis, que tiene 585 parroquias. ¡Ay! ¡Si nuestro Señor me concediera la gracia, antes de morir, de ver que han recorrido todos los lugares de esta diócesis, diría verdaderamente con todo mi corazón y con un consuelo especialísimo de mi alma: Nunc dimittis servum tuum, Domine, secundum verbum tuum in pace!







