27 de junio de 1644.
Padre:
He creído que era mi deber asegurarle mis humildes servicios y respetos, y testimoniarle la alegría que he recibido por la entrada de sus padres en el hospital de los pobres galeotes. Nuestro Señor sea su recompensa por la caridad que usted ha demostrado con esta casa y los buenos servicios que le ha hecho ante la señora duquesa de Aiguillon. Nada le escribo de su estado ni de sus necesidades, pues no dudo de que el señor de Montmort, a quien suplicamos antes de su marcha de este país que le informase a usted plenamente, lo habrá hecho así, tal como él mismo me ha hecho el honor de escribirme, habiéndome asegurado que seguía usted deseando llevar a cabo esta obra de nuestro Señor.
Por otra parte, sé que el padre Dufestel le da con frecuencia noticias nuestras. Por eso me contentaré con suplicarle muy humildemente que crea que le tengo el respeto que le tendría el más humilde de su compañía, a la que he dedicado todos mis servicios; pero siendo incapaz de hacerle sentir todos sus efectos, al menos le pediré a Dios en mis humildes oraciones que le comunique a usted y a ella la abundancia de sus gracias y le llene de su Espíritu Santo con la misma sabiduría con que se lo comunicó a sus apóstoles, cuyas huellas sigue y cuya corona les deseo a todos ustedes.
Su muy humilde y obediente servidor.
EL CABALLERO DE LA COSTE
Marsella, 27 de junio de 1644.
Dirección: Al padre Vicente, fundador de os misioneros.







