San Lázaro, 26 de junio de 1644.
Mi reverendo padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Atendiendo a los deseos del señor cardenal de la Rochefoucault a los suyos, estuve ayer en Rueil y tuve el honor de hablar con la reina sobre la renuncia de Su Eminencia, desde ahora, al título y al disfrute de la abadía de Santa Genoveva en favor de la congregación de usted. Su Majestad lo ha aceptado y también el señor cardenal Mazarino, con quien me mandó hablar; Su Eminencia me mandó que hablara con el señor canciller, como lo he hecho, el cual consiente en la expedición de este decreto; así pues, lo podrá llevar usted al secretario de Estado, que está de turno este mes, a quien Su Majestad y el señor cardenal Mazarino confirmarán todo cuanto le he dicho. Me encomiendo a sus santas oraciones y soy, en el amor de nuestro Señor, mi reverendo padre, su muy humilde y muy obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Si usted desea letras patentes, el señor canciller me ha dicho que hay que agregar el convenio hecho con dicho señor cardenal de la Rochefoucault en esta ocasión.







