Vicente de Paúl, Carta 0742: Alano De Solminihac, Obispo De Cahors, A San Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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Saint-Céré, 1 de mayo de 1644.

Padre:

Al conocer la insistencia y el tesón con que los religionarios de este lugar procuran restablecer en él la predicación, que fue quitada por decreto del parlamento de Toulouse, le he escrito a la Reina, suplicando a Su Majestad que dé órdenes al señor canciller para que confirme este decreto, como muy conforme a la justicia. Después de haber llegado a esta ciudad, para hacer la visita, he sabido por uno de sus principales habitantes, que ha venido de París y que me ha dicho que habló con usted de este asunto, que la señorita de Bouillon insiste y trabaja en ello con gran pasión; y como ella no tiene ningún derecho para pedir que se restablezca allí la predicación, alega como razón para ello que se trata de un lugar que ella ha escogido para residencia y que es razonable que disponga de algún sitio donde la pueda tener. No es más que una invención para obligar al señor canciller a que se lo conceda; esto tendría muy fatales consecuencias y sería muy perjudicial a la religión. Por eso le suplico, en nombre de Dios, que le diga y le haga comprender el gran daño que esto causaría, no sólo a todos los católicos de esta ciudad y de mi diócesis, sino también a todo el reino. Si no confirmase este decreto del parlamento de Toulouse tan célebre, que se ha dado con total conocimiento de causa, tras la intervención muy aparatosa de los más famosos abogados del parlamento, y después de haber sido alabado en forma este decreto y distribuido por todo el reino, ¡qué vergonzoso sería si no se llegase a confirmar! ¡Qué daño para la religión! ¡Qué ventaja adquirirían nuestros adversarios! Ciertamente, si esto se llevara a cabo, como no me atrevo a esperar del señor canciller, se lo reprocharía en el día del juicio por la pérdida de las almas que causaría; porque la herejía se irá por tierra en estos lugares, si el decreto se mantiene en pie como es debido; desde que se ha dado, se han convertido seis familias enteras de las principales de esta ciudad, y las demás andan tan quebrantadas que sólo se sostienen gracias a una pequeña esperanza de r establecimiento. Hace poco recibí yo a cinco de esta ciudad y de sus alrededores, mis misioneros a dos, y uno de mis vicarios foráneos a otro; algunos más han dado palabra de abjurar de la herejía en nuestras manos dentro de dos o tres días. En fin, espero que pronto caerá por tierra, con la ayuda del señor canciller, a quien le ruego que se la pida usted en nombre de Dios, ya que se trata de la salvación de muchas almas, de las que tendría que responder en el día del juicio; y que no le haga caso a la señorita de Bouillon, que es una fanática de esta herejía. No se trata aquí de un asunto de Estado, sino de contentar al espíritu de una mujer, que no parece tener más pasión que la de sostener la predicación. Le agradeceré que, cuando vea a la reina, le diga que yo le ruego expresamente a Su Majestad que ordene al señor canciller que confirme nuestro decreto. Le hago esta súplica con mayor interés todavía por tratarse de un asunto importante para la gloria de Dios, y especialmente para mi diócesis.

En el momento de terminar esta carta, se ha venido a echar en mis brazos uno de nuestros pobres extraviados, y acabo de recibirlo solemnemente en la Iglesia.

ALANO ob. de Cahors

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