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Por todas partes va haciendo usted el bien en servicio de Dios, de la Iglesia y de la santa religión. Vengo ahora de Tonnerre, donde he visto a sus queridos hijos los sacerdotes de la Misión, conducidos por un hombre de Dios. He de confesarle, padre, que todos esos buenos sacerdotes hacen maravillas con sus enseñanzas y sus buenos ejemplos, reconcilian a muchas almas con Dios y con su prójimo.







