[Enero de 1644]
Padre:
Le suplico muy humildemente, si le parece bien, que el señor Lavocat vaya mañana a hablar con el señor Pelletier, que me diga, qué damas de la Caridad tienen que acudir. Las señoras Traversay y Romilly son las que están más enteradas. ¿No sería conveniente que hubiera también con ellas algunas más?
Creo que se curaría pronto del resfriado si se acostase un poco antes por la noche, pues el excesivo trabajo y el estar levantado calientan la sangre. Le pido a Dios que le inspire su voluntad en este asunto, y soy en ella su muy humilde hija y reconocida servidora.
La sangría que ayer me hicieron me ha dejado curada casi del todo, gracias a Dios.
L. DE MARILLAC
Dirección: Al padre Vicente.







