Me parece que lo mejor será que usted se lo diga a la señora del canciller y que, para dar ejemplo a las demás, será conveniente ir a recogerla en una carroza y llevarla a casa de ustedes; que la aldea no tiene razón para quejarse, ya que se le enviará otra y me parece que ya se les dio a entender que las cambiaríamos cuando lo creyéramos oportuno, y también a ella, ya que se sometió a esta última condición; y que lo que ha hecho que piense usted en ella es que ha sabido que trata a veces con personas desordenadas. Por lo demás, me parece que le da demasiada importancia a un asunto que no la tiene. Además, hay que estar preparados para estos casos que, por desgracia, suceden con frecuencia.
Vicente de Paúl, Carta 0726: A Luisa De Marillac







