Ayudado por sus vicarios, este obispo trabaja todo lo que puede por el bien de su diócesis, pero lo hago con poco éxito, debido al enorme e inexplicable número de sacerdotes ignorantes y viciosos que componen mi clero, que no pueden corregirse ni por medio de las palabras ni de los ejemplos. Siento horror cuando pienso que hay en mi diócesis casi siete mil sacerdotes borrachines o impúdicos que suben todos los días al altar y que no tienen ninguna vocación.
Vicente de Paúl, Carta 0714: Un Obispo A San Vicente







