[20 de mayo de 1643].
«El padre Feliciano, vicario provincial de los capuchinos de Lorena, le da las gracias a san Vicente en nombre de sus hermanos, de la misma forma que san Pablo le daba las gracias a Filemón, por haber consolado en su extrema necesidad a los siervos de Dios: Quia viscera sanctorum requieverunt per te...».







