Vicente de Paúl, Carta 0669: A Juan Guerin

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CREDITS
Author: Vicente de Paúl .
Estimated Reading Time:

París, 12 de febrero de 1643.

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

¡Dios mío, padre! ¡Cuánto se ha alegrado mi alma al ver la forma con que ha recibido la compañía su nuevo cargo! Esto me hace esperar una gracia especial de Dios sobre usted. ¡Ay, padre! ¡Bien se necesita esa gracia para gobernar una familia como la de ustedes, para impedir que entre en ella nada contrario a su espíritu y para hacer que progrese por los caminos de la perfección! Mucho le ayudarán a ello las oraciones frecuentes, así como también dedicar algún tiempo durante el día o en la semana a considerar la importancia que tiene el que un superior vaya por delante de su compañía en la perfección que Dios pide de ella; 2.° considerar en qué consiste esta perfección; 3.° cómo hay que trabajar en general desde ese cargo y cómo en particular; 4.° pensar en los medios para hacer que prospere y ponerlos en práctica. Ser siempre de los primeros en los actos de comunidad, en la medida que lo permitan los quehaceres: tal es el primer medio; mantenerse invariable en el fin y moderado en los medios para llegar a él: tal es el segundo; y el terceror recibir el parecer de los dos que han sido nombrados consejeros, los padres Escart y Tholard, y en las cosas principales siempre el del padre Dufestel. No estará usted obligado a seguir la pluralidad de votos Puede escoger lo que mejor le parezca, incluso su propio parecer, con la condición de que dé cuenta de ello en la visita, como ordenan las reglas. ¡Qué bien hará usted en tener en cuenta el parecer del padre Dufestel! Si se trata de algún asunto temporal, acuda a los abogados; pero si no, no. Sólo los miembros del cuerpo están animados por la influencia del espíritu de dicho cuerpo. Cuando dije que había que ser invariable en el fin y moderado en los me dios, expuse cuál ha de ser el alma del buen gobierno; si se hace lo uno sin lo otro, se echa todo a perder. La participación en la mansedumbre y en la humildad del corazón de nuestro Señor representa muy al vivo la imagen de nuestro Señor y la de su buen gobierno, sobre todo cuando se demuestra firmeza, sin la cual vemos cómo se van relajando muchas comunidades por causa de la indulgencia excesiva de los superiores. Así pues, sea usted firme, padre; admito que de momento disgustará usted a los espíritus, pero luego tendrán más confianza en usted; si no lo hace así, al poco tiempo acabarían despreciándolo. Sea exacto en la obligación de escuchar la comunicación de los de dentro todos los meses. Le ruego a la compañía que se aficione a esta santa práctica y a todas las demás. Lo que sobre este punto le digo a usted y a todos sus compañeros, lo entiendo de la observancia de todas nuestras reglas, sobre todo la de la caridad mutua. Y como solamente el espíritu de Jesucristo, nuestro Señor, es el verdadero director de las almas, le ruego a su divina Majestad que nos conceda su espíritu para su gobierno particular y para el de toda la compañía. ¡Ay, padre! ¡Qué miserable soy al atreverme a decir esas cosas que yo no hago! Espero que su caridad me lo perdone y que rogará a Dios por mí, que soy el más miserable de los hombres y que me atrevo a esperar la enmienda, si me ayudan sus oraciones y las de su pequeña comunidad, a la que me encomiendo. Soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde y muy obediente servidor.

VICENTE DEPAUL

indigno sacerdote de la Misión

Dirección: Al padre Guérin, superior de los sacerdotes de la Misión de Annecy, en Annecy.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *