París, 20 de noviembre de 1642.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
¡Dios mío! ¡cómo se alegra mi alma con la bendición que ha querido su divina Majestad conceder a su misión, por la fuerza que le da para sostener tan inmenso trabajo y por esa vida angelical que llevan el señor y la señora de Varize! De todo le doy gracias a Dios, y le pido que le dé fuerzas y que sea la santificación y la gloria del señor y de la señora de Varize. Lo malo es que esta alegría está también mezclada con la aflicción por la enfermedad del padre Roussel ¡Bendito sea Dios, cui sic placuit! No es posible traerlo aquí en ese estado, dadas las características de su enfermedad, la estación en que estamos y la distancia entre los lugares. Le enviaré al hermano Arnaud, si su indisposición se lo permite, ya que no le puedo mandar al hermano Alejandro, pues están enfermos por aquí el padre Bécu y el padre Prévost. No tendrá más remedio que empezar usted solo la misión de Marchenoir; pero esto le agotaría. En ese caso, no será mejor retrasarla para otro tiempo, cuando podamos darle alguna ayuda, que de momento no tenemos, ya que están en misión todos los que podrían ayudarle? Si el señor arcediano de Dunois pudiese hacer esa buena obra, in nomine Domini, usted le podría acompañar; si no, le ruego, padre, que retrase la cosa y que gaste todo lo que sea en la enfermedad del padre Roussel, a quien saludo muy humildemente y le ruego, en nombre de Jesucristo, que haga todo lo posible por ponerse mejor. No les doy las gracias al señor y a la señora de Varize por esa incomparable caridad que demuestran con el padre Roussel; sólo Dios es digno de ser nuestra gratitud y la recompensa de ellos. Les renuevo por ésta el ofrecimiento de mi obediencia y soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al padre Lucas, sacerdote de la Misión, actualmente en Varize.







