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En esta diócesis el clero está sin disciplina, el pueblo sin temor de Dios y los sacerdotes sin devoción ni caridad, los púlpitos sin predicadores, la ciencia sin honor, el vicio sin castigo; la virtud es perseguida, la autoridad de la Iglesia se ve odiada o menospreciada; el interés particular es el peso ordinario del santuario; los más escandalosos son los que más pueden, y la carne y la sangre han logrado suplantar al Evangelio y al espíritu de Jesucristo. Estoy seguro de que usted mismo se sentirá impulsado a venir en socorro de esta diócesis, cuando vea su necesidad. Quis novit utrum ad regnum idcirco veneris, ut in tali tempore parareris? La ocasión es digna de su caridad, si acepta la humilde súplica que le hago de que piense seriamente en ello ante nuestro Señor, como recibida de uno de sus primeros hijos.







