París, 28 de julio de 1642.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Me adelanto a usted escribiéndole por segunda vez, sin haber recibido ninguna carta suya de la tierra, aunque en su retiro espero que haya enviado muchas cartas al cielo para alcanzarme la misericordia de Dios por las abominaciones de mi vida. Lo hago para decirle
más, cada día, durante los diez días siguientes a la muerte de los reyes las reinas y los infantes de Francia, y otras tantas después del fallecimiento de los señores de Crécy durante cinco días. El obispo de Meaux aprobó este contrato el 12 de abril de 1641. Pero el rey, que había prometido garantizarlo todo y compensar a los señores de Crécy, no mantuvo su palabra. De ahí que las rentas disminuyeran considerablemente, que los señores volvieran a posesionarse del castillo y que el número de sacerdotes quedase reducido solamente a tres que acaban de comunicarme que la compañía ha publicado en Roma que ustedes han sido enviados ahí para reformar a los eclesiásticos que tienen derecho de formar y reformar a todos los eclesiásticos y que esto nos hace mucho daño. Lo ha dicho uno que acaba de venir de ahí.
Según esto, tras haberse humillado mucho, hay que rezar muchas oraciones y ocultarse hasta que Dios quiera que hayamos purgado la complacencia que hayamos puesto en esta empresa.
Esto es lo que por ahora me permite decirle el ajetreo de mis muchas ocupaciones. A ello añado que soy con todo el corazón que Dios sabe, y en su amor, su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al padre Codoing, superior de los sacerdotes de la Misión de Roma. en Roma.







