Le doy gracias a Dios por su mejoría y le ruego que le dé cada vez más fuerzas. Si puedo, tendré hoy el honor de verla, o bien mañana.
Esa buena joven de Lucé, que vino anteayer, me parece buena, con tal que tenga la salud adecuada. Su padre dice que no es enfermiza. Obre usted como mejor le parezca.
Soy s. s.
V. D.







