Es cierto que la buena señora Caregré me ha dicho que desea que la vea de vez en cuando; pero esto no quiere decir que no tenga usted que tratar con ella como con una persona más, en todas las cosas; en una palabra, dele los ejercicios, como si yo no tuviese que verla. Tiene mucha confianza en usted.
He dejado esta mañana una nota en la sacristía, para que recen a Dios por esa niña. Le ruego que me diga cómo se encuentra esta mañana. Le pido al Señor que la conserve.
Dentro de poco empezaré la visita de Santa María de la ciudad, con la ayuda de Dios.







