Estoy un poco preocupado, señorita, por su indisposición. Le suplico con toda humildad que haga todo lo posible por ponerse mejor. Tendremos que disponer entonces de esas hermanas de la forma que usted señala, y será menester que usted o yo [hablemos] claro con la hermana Juana Lepeintre.
Procuraré ir a verla a usted mañana, y también a las otras hermanas.
El señor párroco de Saint-Germain-en-Laye me habló ayer muy bien de la hermana Petra; no sé lo que podremos [hacer].
Le mando por fin el contrato de compra [de la casa] y el dinero que se ha entregado. Haga el favor de decirme cuántas habitaciones hay. El domingo daremos a conocer en la plática esta compra.
Adiós, señorita. Soy s. s.
V. D.







