20 de julio de 1641.
Señor:
He recibido la que usted me ha hecho el honor de escribirme a la que no pude contestar inmediatamente después de haberla recibido, por causa del ajetreo en que estoy metido. Perdóneme y reciba con agrado que el padre Duchesne le dé mi respuesta de viva voz. Dicho padre irá a verle con el señor deán de Saint-Frambourg para ese asunto. Le suplico, señor, muy humildemente, que lo asista con sus buenos consejos y su protección.
Si cree usted delante de Dios que nuestra pobre y miserable compañía puede hacer algún servicio a su divina Majestad en esa ciudad, dicho señor deán y él le explicarán la situación del asunto. Yo le suplico que reciba con agrado el ofrecimiento de mi obediencia, ya que soy, en el amor de nuestro Señor…







