Vicente de Paúl, Carta 0546: Al Señor Perriquet

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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París, día de Pascua de 1 641.

Señor:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Recibí la suya con gran consuelo y he sabido con mucha admiración la bendición que nuestro Señor le ha dado. Le doy muy humildemente gracias a su divina Majestad, rogándole que vaya santificando su querida alma cada vez más.

Hace mucho tiempo que voy pensando en lo que me hace usted el honor de proponerme, o sea, si será mejor que siga usted sirviendo a Dios en esos lugares donde ahora está, o que se marche al lugar adonde parece destinarle la Providencia, o sea, a su beneficio. Pues bien, es menester que le diga en la simplicidad de mi corazón que será mejor que se quede usted en Bayona: 1.° porque la misma Providencia, que nunca se contradice, le llamó primero a Bayona; 2.° porque allí le está bendiciendo supra modum; 3.° porque dudo que aquí pueda usted trabajar con tanta eficacia como en Bayona; 4.° porque nuestro Señor le ha dado las disposiciones necesarias para servirle sin aguardar más recompensa que la del cielo; 5.° porque no solamente creo que es usted útil al señor obispo de Bayona, sino incluso necesario, especialmente en la situación en que él se encuentra. ¿Qué le respondería usted a Dios si, al quedarse sin su asistencia, ese buen prelado abandonase a su querida esposa, que le quiere a usted tanto?

Los pobres pensamientos que le propongo a usted y que someto por completo a los suyos, solamente me atrevería a decírselos a pocos sacerdotes, ya que me parece que hay pocos a los que Dios les haya concedido la gracia de no, fijarse en los intereses temporales; y creo que es usted uno de los que he podido ver más desinteresados. Y lo que me hace pensar que no me engaño es que hace tiempo que pienso en ello, y que el señor obispo de Bayona podrá testimoniar que, a pesar de lo que él me dijo cuando estuvo por aquí, entonces no me atrevía a decirle a usted lo que ahora le digo. Y puedo asegurarle delante de Dios que ninguna razón humana me obliga a decirle esto, sino sólo la consideración de Dios y del bien de su Iglesia. Pero como soy un pobre labrador y porquero y, lo que es peor, el más abominable y detestable de todos los pecadores del mundo, le ruego que no tenga para nada en cuenta lo que le he dicho, si no le parece a usted conforme con la voluntad de Dios, en cuyo amor y en el de su santa Madre soy su muy humilde y muy obediente servidor.

VICENTE DEPAUL

Indigno sacerdote de la Misión

Dirección: Al señor Perriquet, vicario general del señor obispo de Bayona, en Bayona.

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