París, día de Ramos de 1641.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Siento una gran confusión por haber tardado tanto en contestarle. Le pido perdón con toda la humildad que me es posible, con la esperanza de que algún día me enmendaré.
Su buen hermano tiene ya el título y las dimisorias y recibirá las primeras órdenes sagradas en esta ordenación. Espero que nuestro Señor le concederá mucha parte en su espíritu, y le ruego que le dé a usted la gracia de continuar con sus predicaciones y catecismos. En nombre de Dios, padre, tome allí energías y ya verá cómo no se desanima jamás. Aunque no tenga usted tantos talentos, nuestro Señor se los aumentará, dentro del espíritu de humildad y de caridad en el que estoy convencido que usted vive, dentro y fuera de la casa. Padre, ¡cuánto le pido a Dios que le perfeccione en ese espíritu! Así lo espero de su bondad y se lo pediré de nuevo en el santo sacrificio que voy a celebrar enseguida. Soy en su amor, padre, su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al padre Le Soudier, sacerdote de la Misión, en Luçon.







