San Lázaro, miércoles por la mañana [febrero o marzo de 1641]
Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Creo que no tiene usted por qué temer lo que me dice de esa joven; por eso le ruego que, a no ser que piense usted de otro modo, le escriba a la señora de Chaumont que se la mande o se lo diga de palabra a su portera; yo ya le he escrito que, si a usted le parecía oportuno, enviaríamos a buscar a esa joven, en caso de que se quedara en la ciudad; si no, me parece que convendrá que le diga usted a la portera que le envíe ella la carta de usted a San Germán. Y para la pensión, podría usted indicarle a la señora marquesa que recibirá usted lo que ella quiera darle.
Acompaño una carta de la señora Le Roux, que espera ir a hacer mañana su retiro con la señora Lotin a casa de ustedes. ¿Le permitirá su salud acudir también usted? Mi resfriado parece que ya se ha pasado un poco y espero que el viernes próximo pueda asistir a la reunión; le ruego que se la ofrezca usted a nuestro Señor, en cuyo amor soy su servidor.
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







