6 de octubre de 1640
Dios se quiere servir de usted en Luçon como superior de nuestra pequeña comunidad. Le ruego, padre, que acepte este cargo, con la confianza de que, actuando con espíritu de mansedumbre, de humildad, de paciencia y de celo por la gloria de Dios en la compañía, y por medio de ella en las almas de nuestros buenos señores y amos los hombres del pueblo, su bondad le guiará por sí misma y a su familia por medio de usted. Y puesto que estoy viendo que su querido corazón gemirá y exclamará a la lectura de esta carta: «A, a, a, Domine, nescio loqui; ¿cómo se le ocurre a usted darme este cargo?», no encuentro más respuesta que darle a no ser que sufficit tibi gratia Dei, que procure usted actuar como vio actuar a los demás y que reciba todos los consejos que pueda del padre Cuissot, a quien enviamos como superior a La Rose. Bien, padre, tenga mucha confianza en Dios, entréguese a él, a fin de que le guíe y sea él mismo el superior; obedézcale y ya verá cómo él hará que hagan lo que usted ordene. Tenga una devoción especial a la dirección que tuvo la santísima Virgen sobre la persona de nuestro Señor, y todo marchará bien. Escríbame con frecuencia y salude a los padres Soudier y Thibault. Les ruego humildemente que procuren distinguirse en el buen ejemplo que podrán dar a toda la compañía con su unión y su sumisión, y nuestro Señor les concederá mil bendiciones.







