San Lázaro, martes por la mañana [2 de octubre de 1640]
Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Pienso lo mismo que usted en lo que se refiere a la demanda de la madre y madrastra de ese niño, y que le presente usted la propuesta que me indica, si las damas opinan lo mismo; puede pedirles usted que se reúnan para ello.
Salgo para Rueil y no podré asistir.
Será conveniente, como usted dice, que esas damas se reúnan todas las semanas.
Me alegro mucho que haya vuelto la señora Turgis y le envío mis saludos.
Será conveniente que mande usted hacer el retiro a las dos hermanas que me dice y que le pregunte al dueño de su casa si piensa ponerla en venta. Anteayer mismo me informé de si había alguna casa en la Chapelle y le pedí a una persona que estuviera atenta.
Cuídese de su salud. Se lo suplico con todo interés y soy, en el amor de nuestro Señor su servidor.
VICENTE DEPAUL







