Padre.
Dios nos ha mandado a una sirviente para la Caridad, que es una buena viuda de este arrabal. Probarermos con ella, ya que conoce bien el barrio. He creído conveniente ver qué es lo que sabe hacer. No se moleste usted en enviarnos a la que con tanta insistencia habíamos pedido. Sé que su caridad me lo perdonará y que hará el favor de rezar por mis necesidades, que, por la gracia de Dios, no son pocas. Pero, en cualquier situación que me vea, soy su muy humilde y muy obediente hija y servidora.
MARGARITA DE GONDY
29 de agosto [de 1640].







