Padre:
Acabo de recibir su carta. Le pido perdón si soy un tanto importuna. Pero urge la necesidad de nuestra Caridad, ya que la sirviente que tenemos es tan caritativa que, aunque le hayamos pagado hasta el día 6 del mes próximo, nos quiere dejar a últimos de éste, y no me gustaría retenerla ni una sola hora en contra de su voluntad. Desde Pascua hemos tenido, gracias a Dios, pocos pobres; todo lo más, doce; hoy creo que son nueve; y por bastante tiempo, algunos menos. Tenemos cien libras de gasto. Las medicinas y limpiezas las hacemos aquí. Tengo una buena muchacha para hacer los servicios que yo siento mucho no poder hacer; y no lo hago, porque me faltan fuerzas para ello. Si la muchacha que quiera usted enviarnos, es una buena joven, procuraremos darle alojamiento sin que le cueste nada; podrá ayudarla mucho esta buena chica que aquí tengo. No importa que no sepa hacer sangrías; podrá aprenderlo fácilmente; la que teníamos lo aprendió en poco tiempo; además, tenemos un cirujano.
Si le parece a usted bien que este hombre le pueda llevar unas líneas de su parte a la señorita Le Gras y enviarle éstas, ella podría darnos la respuesta.
Acabo como comencé, pidiéndole perdón y suplicándole que se acuerde de mí en sus santas oraciones, ya que soy su muy humilde y obediente hija y servidora.
MARGARITA DE GONDY
26 de agosto por la tarde [1640]
Dirección: Al padre Vicente, superior de los sacerdotes de la Misión.







