San Lázaro, 11 de julio de 1640.
Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Me parece bien lo que usted me indica. Así pues, haga el favor de hacerlo cuanto antes, señorita, y perdóneme que no vaya a verla hoy, ya que me urge ir a la ciudad. Luego le enviaré a alguien para que confiese a sus jóvenes y me gustaría poder hacer lo mismo en lo que se refiere a los puntos que me pide. Pero ahora no me acuerdo de ninguno de ellos, ya que entonces le dije lo que se me ocurrió de momento. Si me acuerdo mientras estoy por la ciudad, los escribiré y se los enviaré. Entretanto le deseo buen día y soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL







