¡Viva Jesús!
[Annecy, mayo de 1640]
Mi queridísimo padre:
Hemos recibido la suya del 14 de mayo demasiado tarde. Créame que el afecto y el deseo que Dios nos ha dado de querer y de servir a sus queridos hijos no logran alcanzar ningún [efecto] comparable con las ganas que tenemos de hacer todavía mucho más por ellos; pero son tan buenos que se contentan con cualquier cosa. Por lo demás, la santa edificación y la utilidad de su vida, su dedicación continua a la mayor gloria de Dios y el provecho de las almas manifiestan a todos claramente que han sido enviados por Dios y que el padre Codoing tiene el espíritu de Dios.
Nuestro bondadísimo padre, el señor comendador, me ha escrito diciéndome que, si queremos, él conseguirá que la casa de Troyes nos proporcione otros dos padres y un hermano. Dios sabe que el obispo de Ginebra los recibirá con agrado, ya que esta diócesis cuenta con cuatrocientas cincuenta y cinco parroquias católicas y ciento cuarenta y cinco que tienen los herejes, que suman en total seiscientas, muy grandes y pobladas todas ellas. Por eso el padre Codoing dice que se necesitan cuatro años para recorrerlas. Vea usted mi queridísimo padre, si el aumento de que hablamos habría de ser de gran utilidad. Sus queridos hijos están entusiasmados al ver un pueblo tan bien dispuesto; ¡sea todo para gloria de la Santísima Trinidad! Qué gran corona les aguarda a usted, mi queridísimo padre, y a nuestro queridísimo padre el señor comendador, por lo bien que saben emplear a estos fieles obreros! Creo que esta misión de aquí enviará más almas al cielo que otras muchas, con la divina gracia.







