Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Temo que no pueda usted rehusar el favor que esa pobre mujer le pide, sin faltar de algún modo a la caridad con su prójimo. Creo que esto no le obligará a alimentar al niño por medios extraordinarios. Habrá que ponerlo con los niños expósitos; o bien, si la madre se coloca de nodriza con algún niño de familia de buena posición, podrá hacer que alimenten al suyo en el campo a mitad de precio. En fin, Dios proveerá y cuidará también de su hijo, el de usted, sin que tenga que preocuparse por lo que le pueda pasar. Ofrezca al hijo y a la madre a nuestro Señor. El atenderá debidamente a usted y a su hijo. Déjele hacer solamente en usted su voluntad y confíe en él en todas sus tareas. Estas bastan para que quede usted totalmente consagrada a Dios. ¡Qué poco se necesita para ser santa: hacer en todo la voluntad de Dios!
[Soy, en el] amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.VICENTE DEPAUL







