A la pregunta que le había hecho de si había de solicitar, al final de las misiones, algún certificado del trabajo realizado y de los frutos obtenidos, responde el santo que
«…harán bien en no pedirlo, ya que basta con que Dios conozca sus buenas obras y que los pobres se vean aliviados, sin tener que acudir a ningún certificado».







