Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Alabo a Dios porque está mejor y le ruego que tome huevos; si no, es de temer que recaiga. Sobre la pobre chica de Madrid, he pensado hablar a fondo con el señor procurador general de ese asunto y del medio de socorrer a esas pobres criaturas en los Niños expósitos. La señora Goussault quizás le haya podido decir las insistencias que se me han hecho para ello. Ya hablaremos de esto dentro de tres o cuatro días, si su salud le permite venir hasta aquí.
No sé qué decirle de esas jóvenes de San Pablo, a no ser que usted sólo puede esperar de allí penas y dificultades. Ya hablaremos cuando venga. No crea, sin embargo, que mi corazón sufre alteración ninguna a propósito del servicio que desea de mí; sólo la muerte es la que me impedirá ser, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor
San Lázaro, jueves por la mañana.
Dirección: A la señorita Le Gras.
V. DEPAUL







