21 noviembre 1637
Señor:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Germana me ha escrito sobre la dificultad que tiene de volver a su confesor ordinario. Le he aconsejado que cambie. ¡Dios mío, cuánto lo siente por usted! ¡Bien! Nuestro Señor le recompensará por todo lo que sufre y soporta con ella.
He retenido por 7 u 8 días a uno de los dos muchachos que me trajeron su carta. Haré cuanto pueda por encontrarle un amo; si no, se lo volveré a enviar. Le ruego me diga qué clase de muchacho es, si se puede esperar de él algo bueno, y esto lo antes posible.
Me preocupan los dos escudos que le debo; ¿pero acaso no le debo más? No me he atrevido a entregárselos a ese portador. Lo haré con el primero de confianza que encuentre.
Entretanto soy, en el amor de Nuestro Señor, su…







