Señorita
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Acabo de llegar y marcho de nuevo para Pontoise, para volver mañana por la tarde y salir al día siguiente para Dourdan, de donde espero regresar el jueves o el viernes de la semana próxima. Entretanto me encomiendo a sus oraciones.
Puede volver a llamar a María, sin decirles nada de ello a las damas. Será conveniente dejar el asunto de San Pablo. Le pido que conteste por nosotros dos a la señora Pelletier.
Me quitan la pluma de la mano. Adiós, señorita. Soy s. c
Dirección: A la señorita Le Gras.
V. D







