24 febrero 1637
Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le pido perdón muy humildemente por dos cosas: la primera, por no haber ido a verla, a causa de mis ocupaciones; la segunda, por haberme olvidado de hacer construir la chimenea para el señor Le Gras su hijo. Vea mi ruindad y dónde estaría yo si su corazón no tuviera tanta caridad conmigo. Espero que me perdone; le he dicho al padre Soufliers que lo aloje en una habitación caliente, muy cerca de otra que tiene con fuego el señor Morennes, religioso de aquí, donde podrá calentarse.
Vi ayer a esa buena joven sobre la que me escribió. No me acordé de hablarle de su lectura ni de su costura. No me pareció tan rústica como la que la acompañaba. Dígame, por favor, lo que usted les ha dicho.
He dicho a la señorita Desbordes, tesorera de Saint-Leu, que es preciso que Bárbara tenga una compañera, al menos mientras haya enfermos en aquella parroquia. Habrá que pensar cuál le podrá dar usted y acordarse de los incurables. La señora Fortia le ha dicho a la señora Goussault que se buscan muchachas, con tal que sean sumisas y manejables.
Le remito la carta que envió por equivocación y prometo ir a verla lo antes que me sea posible. Entretanto le deseo buenos días y soy, señorita, s. s.
V. D
Día de San Matías.







