… Así pues, paciencia hasta entonces, mi querida hija, por favor; le aseguro que esta mañana he pensado también largo tiempo en usted y que soy y seré toda mi vida, en el amor de Jesús y de su santa Madre, su servidor.
Vicente de Paúl, Carta 0032: A Luisa de Marillac

[Hacia 1629]






