¿Por qué los primeros Misioneros españoles escogieron por titular de su iglesia de la calle Tallers al glorioso Obispo de Barcelona San Severo s.IV? ¿Por qué esta preferencia?
Sabemos que el fundador de la CM en España fue el Arcediano mayor de la S. I. Catedral de Barcelona Francisco Sentjust y de Pagés. Pero tal vez desconozcamos u olvidamos sus muchos sinsabores, dificultades contrariedades que encontró y tuvo que soportar con una paciencia admirable y una entereza poco común.
El mismo fundador dejó estas notas históricas que escribió por orden del Superior:
«Lo que yo aseguro es que en veinte años que lo llevaba de idea (la Fundación), nunca he dejado de experimentar palpablemente oposición formal del enemigo a esta obra, tanto antes de la ejecución, mayor al ejecutarla, extrema hoy ejecutada, en procurar perderla; pero fío en Dios que portae inferi non praevalebunt adversus eam’ «
Esta acción del «enemigo» vino sobre todo de dos partes: Los documentos, cartas… relativos al permiso de fundación, como arte de magia, desaparecían, perdíanse unas veces, otras no llegaban o se atrasaban… Así, por ejemplo, la carta del Papa Clemente XI al Obispo de Barcelona encareciendo su interés y los bienes que se derivarían de la proyectada fundación de fecha del 20 de septiembre de 1703… no llegó a Sentjust. También el cansancio o muerte de algunos amigos que habían prometido ayuda…
Como por parte del mismo Prelado que teme a la exención jurisdiccional vicenciana. Sin duda además, que en aquel tiempo había mucho sacerdote y religioso vagabundo, cosa que trataban de evitar los obispos. El Sr. Sentjust se lamentaba:
Nunca imaginé que pudiera su Illma. tener reparos en esta Fundación.
Pues los tengo, y muy grandes, contestó Fr. Benito de Sala, y jamás la aprobaré, por haber leído en las Bulas que está exenta de los Ordinarios, y la licencia que S.M. me da es de Congregación que esté sujeta al Ordinario; así que no siéndolo, jamás lo permitiré.
Ni los decretos reales probatorios, ni la voluntad expresa del mismo Papa Clemente XI, ni las recomendaciones de puño y letra del Cardenal Portocarrero, máxima autoridad en la España política y religiosa, ni las suplicas y memoriales razonados y apremiantes del fundador hacían mella en el ánimo del Obispo. El mismo día en que Sentjust le presentó una copia de la carta papal, el Prelado lo recibió con frialdad y despidiole sin muchas esperanzas.
Pero a los dos días, refiere el fundador en sus preciosas notas, le envió a su teólogo examinador Sinodal Dr. Luciano Marsal, para decirle de parte del Obispo que podía presentarle cuando quisiera el Instrumentum o Escritura de la Fundación, «que desde luego lo admitiría y decretaría con todas las cláusulas y circunstancias que fuere merecer». Y en efecto así se hizo, llevando el documento la fecha del 6 de noviembre del mismo año 1703.
¿Qué había sucedido? ¿quién había cambiado tan plena y radicalmente la voluntad del Obispo Fr. Benito Sala?
Francisco Sentjust escribió y la tradición lo conserva, que salió de la última entrevista con el Obispo totalmente apenado y muy contrariado en vista de la inutilidad de tantos años de esfuerzos. Y comenzó a orar a Dios por intercesión de la Virgen Santísima. Sólo el cielo podía cambiar aquella rígida e inexorable decisión del prelado barcelonés.
La oración del justo penetra los cielos. Leamos un fragmento de un antiguo manuscrito. «… después de muchos ruegos e instancias a Dios por medio de la Virgen Santísima y de los Santos, después de mucho tiempo, y muchos trabajos consiguió sus deseos no sin visible asistencia de Dios, pues que no pudiendo doblar a que se admitiese esta Fundación pretextando que CM se oponía a la Jurisdicción Episcopal; agotados ya todos los medios humanos, se aplicó a instar a Dios con repetidas oraciones, y he aquí que estando el día antes fuerte el Sr. Obispo en su pretensión, el día siguiente le envió un Recado, que aceptaba la Fundación de los Misioneros, y esto se dice por haberse aquella noche aparecido San Severo Obispo de Barcelona al dicho Sr. Obispo, y ordenado condescendiera con la piadosa voluntad del Sr. Sentjust; por lo que quiso el mismo Sr. Sentjust que el glorioso San Severo fuese el titular de la iglesia que de nuevo se fundaba…» (Memorias de los difuntos de la Casa de la CM de Barcelona. Año 1708. —Archivo de la Corona de Aragón, Mss 107- El escrito termina en 1823; posiblemente es una copia del original).
«Admitida esta intervención sobrenatural de Dios por medio del Obispo Mártir San Severo, explicase aquella rápida y radical mutación de Fr. Benito con respecto a la proyectada Fundación, y se comprende el afecto y deferencia cordial con que siempre distinguió a nuestros Misioneros. No dejaría el prelado de indicar al Sr. Sentjust tal suceso extraordinario, y éste lo contaría a su vez a los Misioneros, y una pluma previsora escribiría esta breve referencia recogida»
También en 1887 el escritor Feliu Pérez, (o un misionero) en la traducción del francés de «S. Vicente de Paúl y su Misión Social» (Apéndice 2°, p.4845 recoge la tradición oral que reinaba entre los Misioneros al respecto. Una tradición muy arraigada entre los Misioneros de la Casa de Barcelona atribuye a verdadero milagro el cambio tan radical que se operó en el ánimo del Sr. Obispo. Apareciósele S. Severo… y de parte de Dios le intimó que admitiese a los Misioneros traídos por el Arcediano de su iglesia, pues de sus trabajos y celo de los muchos sacerdotes qie irían ingresando en aquella Congregación, lograrían grandes bienes sus diocesanos. Al día siguiente… llamó el Sr. Sala al Arcediano y le comunicó lo sucedido… También a los sacerdotes italianos. Y éstos y el Sr. Sentjust lo transmitieron a cuantos vistieron la sotana de S. Vicente en la Casa de Barcelona. (Anales CMB, julio-1943, p.61ss)
Para terminar recogemos otro momento cercano. El 9 de octubre de 1945 era erigida en la ciudad de Barcelona la Parroquia de San Severo; pero carecía de edificio.
Surgieron más dificultades. Al fin en la Curia diocesana, no sin reticencias, se piensa en la iglesia de los Padres Paúles, Provenza 210. El Visitador expone al Vicario Episcopal que acepta con sumo gusto que la mencionada Parroquia tuviera conjuntamente por titulares a San Severo — San Vicente de Paúl, «dada la relación que existe entre San Severo y los Padres Paúles en Barcelona, cuya primera fundación en esta ciudad fue debida a la intervención providencial de dicho Santo Obispo barcelonés, y en agradecimiento al mismo, los primeros Misioneros de Barcelona dedicaron la iglesia de su primera Casa en la calle Tallers » (Anales CMB, julio-1969, p. 380ss).
También ahora San Severo fue disipando la oposición; desbrozó el camino y por voluntad expresa de la Autoridad eclesiástica de la diócesis y de la Provincia CM de Barcelona, el Obispo San Severo permanece en el grato recuerdo y realidad vicenciana. Continúa esa tradición familiar.
«Más vale seguir las tradiciones de la Iglesia que destruirlas«. (Delahaie)







