Una carta de san Vicente a santa Juana Fremiot de Chantal (IV)

Mitxel OlabuénagaEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: .
Tiempo de lectura estimado:

CONCLUSIÓN

Después de este recorrido por la carta que Vicente de Paúl escribe a la Madre Chantal, habría que preguntarse qué opinión nos merece esta misiva. Si merece la pena tenerla en cuenta como un instrumento para la revitalización actual de la Congregación o si no pasa de ser una preciosa reliquia para ali­mento de los coleccionistas de piezas curiosas. Mi opinión ya ha quedado expuesta en esta conferencia y, sin duda alguna, es una opinión positiva, es decir, que de esta carta podemos sacar una serie de puntos útiles y beneficiosos para hoy.

Pero a la que realmente pide opinión Vicente de Paúl es a la Madre Chantal y ésta le contesta en febrero de 1640, cuando habían acabado de llegar a Annecy los misioneros prometidos por Vicente de Paúl. Su impresión —como todo lo que venía de Vicente de Paúl— es excelente: «¡Bendito sea nuestro divino Salvador, que nos ha hecho llegar felizmente a sus queridos hijos, para su mayor gloria y para la salvación de muchos! Todos se han alegrado en nuestro Señor; pero, sobre todo, el señor obis­po de Ginebra y yo hemos recibido un consuelo indecible, y nos parece que se trata de nuestros verdaderos hermanos, con los que sentimos una perfecta unión de corazones, y ellos con nosotros, en medio de una santa sencillez, franqueza y confianza. Les he hablado, y ellos lo han hecho conmigo, lo mismo que si fuesen unas hijas de la Visitación. Todos tienen mucha bondad y can­dor… En fin, todos son muy amables y han dado muy buen ejem­plo en esta ciudad durante los tres días que llevan aquí, ya que su espíritu se parece mucho al de mi queridísimo padre».

CEME

Celestino Fernández

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *