Un botón de la camisa

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicenciana0 Comments

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Autor: José Vicente Nácher, C.M. · Año publicación original: 2009 · Fuente: Caminos de Misión.
Tiempo de lectura estimado: 2 minutos

Le faltaba un botón a la camisa, y un botón puede dar mucho de sí para reflexionar, y puede llegar a conmover, como me sucedió a mí, no hace mucho tiempo, con motivo de la celebración de las confirmaciones en Barra de Patuca, La Moskitia. (Honduras).

Un joven, de los más sencillos del grupo, poco antes de la ceremonia, llegó a toda velocidad a casa, preguntándome que si tenía una grapadora.

–¿Para qué la necesitas?, le pregunté.

–Para cerrar la manga de la camisa, me contestó.

Saqué la grapadora y le puse una grapa donde debería haber un botón. La camisa, muy blanca, con algunas tallas de más, así, grapada, le convertía en una persona más digna; con esa dignidad sencilla de quien no quiere estar por encima de sus posibilidades.

Esa camisa habrá llegado hasta estas latitudes entre la ropa de segunda mano, que se suele vender aquí, pensé. Pero el joven, con su camisa cerrada por la grapa, y su pajarita de cartón, se sintió, por fin, bien preparado para recibir el sacramento de la Confirmación.

Como es difícil prescindir de lo que es uno, al principio mis sentimientos fueron de sorpresa; pero, poco a poco, se fueron convirtiendo en sentimientos de respeto y hasta de admiración. Después supe que había gastado en esa camisa sus ahorros de varios días de trabajo. ¡Y faltaba un botón!

Se me revolucionó la cabeza, y comencé a dar vueltas a los armarios y a las conciencias calmadas, por renovar la ropa no muy usada. Pero, en esta situación, qué bien, pensé: lo uno por lo otro. El caso es que llegue esa ropa, en buen o en mediano estado, para estas gentes que no tendrían recursos para otros gastos superiores.

Seguramente son las películas las culpables de la falsa idea que tenemos de las personas y de sus vestidos en los lugares de misión. Sí, sí; hay gente que todavía pregunta, refiriéndose a los indígenas de la Moskitia hondureña. ¿Cómo visten? Y no falta quien, con más precaución, pregunta, ¿todavía van desnudos?

Y se quedan decepcionados cuando les contestamos que visten, más o menos, como todo el mundo. Dan la sensación de no quedar satisfechos, como si pensaran: si son pobres, si no tienen dinero, que vistan como pobres, ¿por qué tienen que vestir como los demás? Casi protestan sus pensamientos.

Pues sí, los miskitos visten como cualquier otra persona que se valora y se respeta. Tratan de vestir lo mejor posible. Por supuesto, en lugares como la Moskitia, se toman el permiso de no exigirse vestir a la última. Pero sorprende, sobre todo los jóvenes, la dignidad con que van vestidos los domingos. No desdicen demasiado de los jóvenes del primer mundo.

Para la celebración de la eucaristía, muy participada, tanto jóvenes como mayores se visten la ropa más nueva y limpia. Es una forma de respeto, que admira, en muchos casos, conociendo las carencias de las familias. No les importa que las tallas no correspondan a la altura o la anchura de la persona, ni que los complementos sean los más adecuados. Lo que les importa, en su ambiente, es ir bien limpios para la celebración y el día de fiesta.

Muchas, son muchas más las cosas que me han pasado por la cabeza. Y todo, por el botón de la camisa.

Francisco Javier Fernández Chento

Director General y cofundador de La Red de Formación Vicenciana.

Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregación de la Misión y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia canónica de Zaragoza (España) de la Congregación de la Misión.

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