Transformados por el buen Pastor

Francisco Javier Fernández ChentoFormación CristianaLeave a Comment

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Author: Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias · Year of first publication: 2012.
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«Vicente de Paúl, misionero ad gentes», 2009. Revista Caminos de Misión

Lecturas

  • 1 Sm 2,1-10 Nadie triunfa por sus fuerzas
  • Sal 23 Tu vara y tu cayado me sosiegan
  • Ef 6,10-20 Utilizad todas las armas que el Señor os proporciona
  • Jn 21,15-19 Apacienta mis ovejas

Comentario

Los que deben superar el sufrimiento, necesitan el apoyo de lo alto. Ese apoyo proviene de la oración. La fuerza de Ana en la oración fue objeto del primer capítulo del libro de Samuel. En el segundo capítulo se encuentra la oración de acción de gracias. Ella ha entendido que algunos hechos sólo suceden con la ayuda de Dios. Dios ha querido que Ana y su marido se convirtieran en padres. Este texto es un ejemplo que fortalece la fe en lo que parece ser una situación desesperada. Es un ejemplo de la victoria.

El buen pastor de Salmo 23 guía su rebaño incluso a través de los lugares más oscuros, reconfortando con su presencia. Quienes ponen su confianza en el Señor no tienen necesidad de temer incluso en las tinieblas de la ruptura o de la desunión, porque su pastor les llevará a los verdes pastos de la verdad, para vivir juntos en la casa del Señor.

En la carta a los Efesios, el apóstol Pablo nos exhorta a ser fuertes en el Señor y en su fuerza todopoderosa poniendo la armadura espiritual: verdad, justicia, proclamación de la buena noticia, fe, salvación, palabra de Dios, oración y súplica.

El Señor resucitado exhorta a Pedro, y en su persona a cada discípulo, a descubrir en unos mismo el amor de Aquel que es único Pastor verdadero. Si tienes tal amor, ¡apacienta mis ovejas! En otras palabras, alimentarlos, protegerlos, cuidar de ellos, fortalecerlos, porque son míos y me pertenecen. Sé mi buen servidor y vela sobre aquellos que son míos para amar y seguir mi voz. Enséñales el amor mutuo, la cooperación y la audacia en los recodos de la vida.

Por la gracia de Dios, el testigo de Cristo que ha sido confirmado en nosotros nos obliga a actuar juntos por la unidad. Tenemos la capacidad y los conocimientos para dar tal testimonio

¿Pero estamos dispuestos? El buen Pastor, que por su vida, su enseñanza y su conducta fortalece a todos los que han confiado en su gracia y su apoyo, nos impulsa a cooperar incondicionalmente con él. Así, fortificados, podremos ayudarnos unos a otros en el camino de la unidad. Seamos fuertes en el Señor para poder extender en otros el testimonio de su amor.

Oración

Padre de todos: Tú nos has llamado a ser un solo rebaño en tu Hijo, Jesucristo. Él es el Buen Pastor que nos invita a descansar en verdes pastos, nos lleva a aguas tranquilas y restaura nuestras almas. Haz que siguiéndole, podamos ser signo para otros para que todos vean en nosotros el amor de un solo verdadero pastor, nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos, Amén.

Preguntas para la reflexión

  1. ¿Cómo nos invita el buen Pastor a animar, fortificar y restaurar la confianza de aquellos que están perdidos?
  2. ¿Cómo pueden los cristianos de diversas tradiciones esforzarse mutuamente para confesar y testimoniar a Jesucristo?
  3. Para nosotros hoy, ¿qué puede significar la exhortación de San Pablo: «Armaos de fuerza en el Señor… revestíos con la armadura de Dios»?

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