Teología de la Caridad según san Vicente (I)

Mitxel OlabuénagaEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

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INTRODUCCIÓN: «¡ESTÁBAMOS MUY EQUIVOCADOS!»

¡»Estábamos muy equivocados!» ¡»Solo ayer dejé de estar­lo»! Os presento mis disculpas, queridos amigos, por haber hurtado a Blas Pascal el comienzo de su primera carta provin­cial, París, 23 de enero de 1656 e incluso por haberle plagiado una pincelada de ironía para explicar el tema que se me ha pedido que os exponga: «La teología de la Caridad según Vi­cente de Paúl».

Estábamos muy equivocados, ¡que sí!, en todo caso esta ha sido mi situación durante largos años. Y sin comprometerme demasiado, ¿no es también la vuestra? Os lo pregunto.

Y es que, sin mucho examen, me encuentro ante dos difi­cultades importantes que obstruyen nuestro camino y, como la esfinge devoraba a los viajeros que no respondían a sus pre­guntas, ellas nos dejarán en un desierto petrificante, si no le damos respuesta.

1.° ¿Qué es la teología de la caridad?… La exposición dogmática de la tercera virtud teologal, su enraizamiento en la gracia creada, sus relaciones con la gracia increada: la Trinidad presente en la humanidad. ¿No es suficiente, entonces, traducir y comentar ampliamente la Suma Teológica II.a-flae, q. 23-45?

—Al primer golpe de vista, decimos, sí, está muy bien, pe­ro al segundo, desistimos: ¡De ningún modo es esto!

2.° ¿Qué es la teología de la caridad según San Vicente de Paúl? Respondemos, sin dudar: es la teología clásica, la de Santo Tomás, la del Concilio de Trento… Vicente se opuso, y Dios sabe con qué fuerza, a todas las innovaciones. Importu­naba y obligaba a sus discípulos a que siguiesen a la mayoría de los sabios, que utilizasen los clásicos de la teología y de la controversia, el manual de Becan entre otros, y que se es­forzasen por evitar todas las novedades. Esto no se encuentra solamente en las Reglas y constituciones de 1658, sino también en las Letanías de San Vicente «Sancte Vicenti a prof anis vo-cum novitatibus alienissime… ora pro nobis.

Si Vicente de Paúl no nos puede ofrecer más que una teolo­gía, nuestro inventario debería poner aquí punto final. Más que una teología viva, es una existencia divinizada y divinizante, evangélica en su inspiración, dinámica y creadora en su com­portamiento, escatológica tanto en su esperanza como en su pu­janza.

Para poder comprenderla, nuestro estudio deberá recorrer tres etapas:

1.° Respuesta a dos cuestiones previas: ¿Existe una teolo­gía de la caridad o una manera de situar la caridad en la teolo­gía? ¿En qué consiste?

—¿Tenía el señor Vicente una teología de la Caridad? ¿No era un notable hombre de acción, un experto y un político de la acción eficaz? Si poseía una teología inspiradora, ¿podremos caracterizarla, comprender su originalidad, discernir su actuali­dad y su valor permanente?

2.° ¿Cuál es la estructura fundamental de la caridad evan­gélica a la que Vicente de Paúl apela?

3.° ¿Cuál es la teología vicenciana, su manera de leer y traducir la caridad evangélica?

 

ANDRE DODIN

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