INTRODUCCIÓN: «¡ESTÁBAMOS MUY EQUIVOCADOS!»
¡»Estábamos muy equivocados!» ¡»Solo ayer dejé de estarlo»! Os presento mis disculpas, queridos amigos, por haber hurtado a Blas Pascal el comienzo de su primera carta provincial, París, 23 de enero de 1656 e incluso por haberle plagiado una pincelada de ironía para explicar el tema que se me ha pedido que os exponga: «La teología de la Caridad según Vicente de Paúl».
Estábamos muy equivocados, ¡que sí!, en todo caso esta ha sido mi situación durante largos años. Y sin comprometerme demasiado, ¿no es también la vuestra? Os lo pregunto.
Y es que, sin mucho examen, me encuentro ante dos dificultades importantes que obstruyen nuestro camino y, como la esfinge devoraba a los viajeros que no respondían a sus preguntas, ellas nos dejarán en un desierto petrificante, si no le damos respuesta.
1.° ¿Qué es la teología de la caridad?… La exposición dogmática de la tercera virtud teologal, su enraizamiento en la gracia creada, sus relaciones con la gracia increada: la Trinidad presente en la humanidad. ¿No es suficiente, entonces, traducir y comentar ampliamente la Suma Teológica II.a-flae, q. 23-45?
—Al primer golpe de vista, decimos, sí, está muy bien, pero al segundo, desistimos: ¡De ningún modo es esto!
2.° ¿Qué es la teología de la caridad según San Vicente de Paúl? Respondemos, sin dudar: es la teología clásica, la de Santo Tomás, la del Concilio de Trento… Vicente se opuso, y Dios sabe con qué fuerza, a todas las innovaciones. Importunaba y obligaba a sus discípulos a que siguiesen a la mayoría de los sabios, que utilizasen los clásicos de la teología y de la controversia, el manual de Becan entre otros, y que se esforzasen por evitar todas las novedades. Esto no se encuentra solamente en las Reglas y constituciones de 1658, sino también en las Letanías de San Vicente «Sancte Vicenti a prof anis vo-cum novitatibus alienissime… ora pro nobis.
Si Vicente de Paúl no nos puede ofrecer más que una teología, nuestro inventario debería poner aquí punto final. Más que una teología viva, es una existencia divinizada y divinizante, evangélica en su inspiración, dinámica y creadora en su comportamiento, escatológica tanto en su esperanza como en su pujanza.
Para poder comprenderla, nuestro estudio deberá recorrer tres etapas:
1.° Respuesta a dos cuestiones previas: ¿Existe una teología de la caridad o una manera de situar la caridad en la teología? ¿En qué consiste?
—¿Tenía el señor Vicente una teología de la Caridad? ¿No era un notable hombre de acción, un experto y un político de la acción eficaz? Si poseía una teología inspiradora, ¿podremos caracterizarla, comprender su originalidad, discernir su actualidad y su valor permanente?
2.° ¿Cuál es la estructura fundamental de la caridad evangélica a la que Vicente de Paúl apela?
3.° ¿Cuál es la teología vicenciana, su manera de leer y traducir la caridad evangélica?
ANDRE DODIN







